2018 · 12 · 06

Comunidad Colombo-Palestina rechaza despido del comentarista de CNN Marc Lamont Hill

En Estados Unidos, a Israel se le permite asesinar despiadadamente, atacar, bombardear, violar los derechos humanos y toda, absolutamente toda la legalidad internacional, expulsar y negar la existencia de los palestinos, pero, que no te atrevas a decir una mala palabra o critica sobre Israel. Simplemente, cuando se trata de Israel, la libertad de expresión no existe.

BARRANQUILLA, COLOMBIA. DICIEMBRE 5 DE 2018.

El pasado 29  de noviembre, Marc Lamont Hill, un académico, activista y comentarista político de televisión estadounidense, realizó una intervención ante las Naciones Unidas con ocasión del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. En ella Lamont rememoró la Nakba, catástrofe en árabe, de 1948, que terminó con la expulsión, asesinato y desplazamiento de más de un millón de palestinos  por parte del sionismo, movimiento colonialista europeo que creó el estado de Israel en la Palestina histórica. 

Denunció la expansión de las colonias ilegales en Cisjordania, los puestos de control que restringen la movilidad de los palestinos haciéndoles imposible desplazarse incluso entre pueblos vecinos, la demolición sistemática de pueblos enteros en oposición a la cuarta convención de Ginebra y la crítica situación en Gaza. Pedía, además,  un mayor compromiso de la comunidad internacional para presionar a Israel a través del Boicot, Desinversión y Sanciones a terminar su ocupación ilegal de los territorios palestinos retornando a su frontera de 1967 y permitir el retorno de los refugiados palestinos.

Acusar a los defensores de los derechos humanos de los palestinos de antisemitismo no es cosa nueva, aunque se ha intensificado ante el éxito del BDS; movimiento no violento compuesto por organizaciones de la sociedad civil palestina y del mundo entero, inspirado en el movimiento anti-apartheid en Sudáfrica, que busca ejercer presión sobre Israel para que acate la legalidad internacional a través de Boicot, Desinversión y Sanciones.

En un texto publicado en el diario El País el 29 de septiembre de 1982, Gabriel García Márquez, denunció la barbárica invasión de Israel al Líbano de ese año que dejó en dos semanas mas de 30 mil civiles palestinos y libaneses muertos y que se ensañó con los campos de refugiados de Sabra y Chatila donde fueron asesinados más de mil civiles desarmados; la inmensa mayoría ancianos,  mujeres y niños.  Gabo desenmascaró las intenciones expansionistas del entonces primer ministro Menájem Begin de quien dice no tenía ningún deseo de negociar la paz y crear un Estado Palestino en Cisjordania y Gaza.  Para él resultaba paradójico que Begin hubiese sido otorgado el premio nobel de la paz en 1978, asegurando que… “Si existiera el Premio Nobel de la Muerte, este año lo tendrían asegurado sin rivales el mismo Menájem Beguin y su asesino profesional Ariel Sharon”.

Ante estos hechos Gabo hace una reflexión sobre el silencio de la prensa internacional y de los intelectuales de la época: “Tengo muchos amigos, cuyas voces fuertes podrían escucharse en medio mundo, que hubieran querido y sin duda siguen queriendo expresar su indignación por este festival de sangre, pero algunos de ellos confiesan en voz baja que no se atreven por temor de ser señalados de antisemitas. No sé si serán conscientes de que están cediendo -al precio de su alma- ante un chantaje inadmisible.”

Chantaje que continúa al día de hoy y que no es otra cosa que, ante la falta de argumentos soportados en la legalidad internacional,  querer descalificar  al contradictor atacando, sin fundamento, su autoridad moral.  Cuando lo verdaderamente inmoral es la cruel ocupación a la que se ve sometido diariamente el pueblo palestino y que no tiene justificación alguna.

¿Acaso no es inmoral asesinar a cuatro niños inocentes que en la tarde del 16 de julio  de 2014 jugaban en una playa de la franja de Gaza cuando fueron bombardeados con un drone no tripulado? O, en diciembre de ese mismo año, a Ibrahim Abu Thurayeh, un palestino en condición de discapacidad que había perdido sus piernas en un ataque con misiles de esos que Israel lanza sobre la devastada franja casi a diario y que fue ultimado durante una protesta con un tiro en la cabeza.  ¿No es inmoral disparar con fuego letal contra manifestantes desarmados durante la Marcha del Retorno de marzo de éste año que, como denunció Human Rights Watch, no representaban un riesgo y que lo único que pedían era poder regresar a sus tierras de la cual fueron expulsados a sangre y fuego por los sionistas?

Si bien los actos que denunció Gabo en 1982 parecen repetirse a diario en la ensangrentada tierra palestina sin que los gobiernos del mundo ejerzan una presión efectiva,  cada día son más las voces que desde la sociedad civil  claman por el fin de la ocupación. Una de éstas es Jewish Voice for Peace (Voces Judías por la Paz). Con 60 capítulos  en Estados Unidos y más de 200 mil simpatizantes representan a una cada vez más creciente población de judíos norteamericanos que se oponen a las acciones de Israel  y que denuncian sus intentos por silenciar a sus críticos acusándoles de antisemitas.  Esta organización que se ha sumado al llamado de la población palestina al BDS ha iniciado una campaña para pedirle a  CNN que reincorpore a Marc Lamont Hill  por considerar su despido un acto de discriminación.

La Fundación Cultural Colombo-Palestina, en nombre de los más de quinientos mil colombianos de origen palestino, se une a las voces de los amantes de la justicia y  la paz que piden la reincorporación de Marc Lamont Hill por considerar su despido una injusta censura a la defensa de los derechos inalienables del pueblo palestino.

 

Fuente: Ricardo Mohrez, desde Barranquilla, Colombia para PalestinaLibre.org